
La Plataforma de Afectadas por la Hipoteca (PAH) cumple 16 años de lucha incansable contra la injusticia habitacional. Dieciséis años de resistencia frente a los desahucios, de apoyo mutuo, de organización colectiva y de conquista de derechos. Desde su nacimiento en 2009, en plena crisis financiera, la PAH ha sido el faro que ha guiado a miles de familias en riesgo de perder su hogar y ha demostrado que la acción colectiva es la herramienta más poderosa para transformar la realidad.
Este aniversario lo celebraremos juntas el sábado 7 de junio en la Nau Bostik, en una jornada festiva y reivindicativa que también servirá para conmemorar los 10 años de la Ley 24/2015, una herramienta clave en la defensa del derecho a la vivienda y contra la pobreza energética. Además, compartimos esta celebración con el Observatori del Deute en la Globalització (ODG), que este año cumple 25 años, y a quien agradecemos profundamente su complicidad y generosidad para hacerlo posible.
Cuando organizamos nuestra primera asamblea, en febrero de 2009 en Barcelona, vivíamos una situación de emergencia social provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria. Bancos irresponsables y políticas neoliberales habían condenado a miles de familias a perder su vivienda y a arrastrar deudas de por vida. En ese contexto, la PAH nació como un espacio de apoyo mutuo y acción directa para defender el derecho a la vivienda y denunciar la violencia económica e institucional. En pocos años nos convertimos en un movimiento masivo, con más de 250 asambleas en todo el Estado, convencidas de que era necesario cambiar las cosas.
Desde las primeras acciones para frenar desahucios hasta la lucha por la dación en pago y las iniciativas legislativas, la PAH ha sido clave en la transformación del debate público sobre la vivienda. La ILP Hipotecaria de 2013, aunque fue bloqueada, marcó un antes y un después. Posteriormente, el trabajo sostenido del movimiento impulsó cambios legislativos parciales y forzó a los gobiernos a posicionarse, aunque a menudo con leyes insuficientes y alejadas de la realidad. Gracias a la organización y la perseverancia, hemos conseguido salvar a miles de familias mediante alquileres sociales, condonaciones de deuda, quitas, realojos y acuerdos dignos.
A lo largo de estos 16 años, los obstáculos no han dejado de aumentar. La entrada de los fondos de inversión en el mercado inmobiliario, la subida descontrolada de los alquileres, la criminalización de la ocupación y la falta de voluntad política han agravado una situación ya insostenible. Hoy, muchas personas trabajan únicamente para pagar la vivienda, si es que pueden acceder a ella, mientras otras son expulsadas del sistema a pesar de tener empleo. Vivimos en una precariedad crónica alimentada por un modelo especulativo que antepone el beneficio a la vida.
A pesar de ello, ni la acción directa ni la negociación se han detenido. Seguimos resistiendo. Tras años de crueldad y violencia institucional, es necesario construir un frente ciudadano dispuesto a decir basta. Hay que poner fin a los privilegios de los fondos y rentistas que acumulan viviendas mientras condenan a miles de personas a la inseguridad residencial. Defendemos el rescate de las personas frente al rescate de los beneficios y exigimos políticas públicas valientes que garanticen el derecho a una vida digna.
Estos 16 años son la prueba de que la resistencia organizada puede cambiar realidades. Que la esperanza no es un concepto abstracto, sino una fuerza transformadora. Que mientras haya un solo desahucio, habrá lucha. Celebramos el camino recorrido, las alianzas tejidas y a todas las personas que han formado parte de nuestra gran PAHmilía. Celebramos haber salvado vidas y seguir en pie.
Reafirmamos nuestro compromiso: la vivienda es un derecho, no un privilegio. La PAH seguirá luchando hasta que este derecho sea una realidad para todas.
Este año también celebramos los 10 años de la aprobación de la Ley 24/2015. El 29 de julio de 2015, la fuerza de la gente organizada conquistó un hito que parecía imposible. Ganamos una ley pionera contra los desahucios y la pobreza energética, nacida de la lucha de la PAH, la Alianza contra la Pobreza Energética (APE) y el Observatorio DESCA, y sustentada por una iniciativa legislativa popular apoyada por más del triple de las firmas necesarias.