La PAH de Barcelona ocupamos la oficina de CaixaBank ubicada en el paseo de San Juan, 50 para exigir un futuro digno por Francisco y no tenga que vivir con la desazón de un desahucio más adelante
Después de perder el negocio y el piso durante la crisis, Francisco consiguió rehacer su vida gracias a un alquiler asequible firmado con CaixaBank. Tras años sin haber fallado ni un solo mes en el pago, la entidad estuvo negándole la renovación del contrato, que finalizó el pasado 14 de mayo, con la intención de poder obtener más beneficios a través de un nuevo contrato y una subida de alquiler.
Gracias a la presión social y a las casi 600 firmas de apoyo recogidas durante las últimas semanas, CaixaBank ha acabado renovando el contrato por solo dos años, aplicando el decreto que fue tumbado por Junts, PP y Vox. Una medida claramente insuficiente y totalmente alejada de la realidad que vive Francisco.
Cuando Francisco solicitó mediante burofax la aplicación de esta prórroga —así como la ampliación de tres años prevista para zonas tensionadas— lo hizo únicamente para evitar una situación de desahucio inminente, especialmente después de haber recibido amenazas en ese sentido. Lo que estaba en juego no era un trámite administrativo: era poder seguir viviendo en su casa.
Desde la PAH Barcelona denunciamos que esta renovación temporal no resuelve absolutamente nada. Simplemente aplaza el problema durante dos años mientras se mantiene una situación económica insostenible y profundamente injusta.
Actualmente, Francisco destina casi el 50% de sus ingresos al pago del alquiler. Una cifra inasumible para cualquier persona trabajadora o jubilada y todavía más grave en una situación de vulnerabilidad económica y de salud. No hablamos de un caso aislado: hablamos del modelo de vivienda que bancos y grandes propietarios quieren imponer, expulsando a la población de sus barrios y convirtiendo el derecho a la vivienda en un negocio permanente.
Por eso exigimos una revisión integral del contrato y de las condiciones económicas aplicadas. Exigimos un alquiler asequible y estable que garantice la permanencia de Francisco en su hogar. Para nosotras la solución real pasa por un alquiler vitalicio.
No aceptaremos contratos temporales que condenan a las personas a vivir con miedo y con la amenaza constante del desahucio. No aceptaremos que una entidad rescatada con dinero público siga utilizando la vivienda para especular mientras precariza la vida de quienes menos tienen.
Si CaixaBank no garantiza una solución digna y definitiva, responderemos como siempre hemos hecho: organizándonos, señalando a los responsables y defendiendo colectivamente el derecho a la vivienda.
Francisco se queda y la vivienda se defiende.
