Desde La PAH lo llevamos alertando hace tiempo: el problema con la vivienda no reside solo en el precio del alquiler y los datos del INE confirman una nueva oleada de ejecuciones hipotecarias que lamentablemente nos da la razón
Los datos confirman que miles de familias vuelven a encontrarse al borde de perder su vivienda como consecuencia de un modelo hipotecario que sigue trasladando todos los riesgos a la ciudadanía mientras protege los beneficios de las entidades financieras
Estamos asistiendo al inicio de una nueva oleada de emergencia habitacional vinculada a las hipotecas. Hoy se ha hecho pública una estadística sobre Ejecuciones Hipotecarias realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondiente al primer trimestre de 2026 con una serie de datos que debería hacer saltar todas las alarmas y buscar una solución si no queremos continuar retrocediendo hacía los peores años de la crisis.
- Las inscripciones totalDesde La PAH lo llevamos alertando hace tiempo: el problema con la vivienda no reside solo en el precio del alquiler y los datos del INE confirman una nueva oleada de ejecuciones hipotecarias que lamentablemente nos da la razón
- Los datos confirman que miles de familias vuelven a encontrarse al borde de perder su vivienda como consecuencia de un modelo hipotecario que sigue trasladando todos los riesgos a la ciudadanía mientras protege los beneficios de las entidades financieras.
- Estamos asistiendo al inicio de una nueva oleada de emergencia habitacional vinculada a las hipotecas. Hoy se ha hecho pública una estadística sobre Ejecuciones Hipotecarias realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondiente al primer trimestre de 2026 con una serie de datos que debería hacer saltar todas las alarmas y buscar una solución si no queremos continuar retrocediendo hacía los peores años de la crisis.
- Las inscripciones totales por ejecuciones hipotecarias crecieron un 20,1% en tasa anual, hasta las 6.602 certificaciones.
- Las ejecuciones sobre viviendas de personas físicas aumentaron un 35,8%.
- Las iniciadas sobre viviendas habituales subieron un 38,1%
- El 44,3% de estas ejecuciones corresponde a hipotecas firmadas entre 2005 y 2008, en plena burbuja inmobiliaria, lo que revela que aún pagamos las consecuencias de aquel modelo insostenible que nunca se resolvió.
- Esto confirma lo que llevamos tiempo denunciando: miles de familias vuelven a encontrarse al borde de perder su vivienda como consecuencia de un modelo hipotecario que sigue trasladando todos los riesgos a la ciudadanía mientras protege los beneficios de las entidades financieras..
- Estos datos demuestran que la crisis hipotecaria nunca desapareció completamente. Simplemente permaneció latente durante años y ahora vuelve a emerger con fuerza, alimentada por el incremento de los costes financieros y la pérdida de capacidad económica de las familias.
- Una tormenta anunciada
- Desde la PAH advertimos reiteradamente que la escalada del euríbor iba a tener consecuencias devastadoras para cientos de miles de hogares.
- Lejos de estabilizarse, el euríbor ha encadenado tres meses consecutivos de subidas y cerró mayo de 2026 en el 2,804%, su nivel más alto de los últimos veinte meses. El indicador se sitúa más de 0,7 puntos por encima del registrado hace un año y acumula una fuerte tendencia alcista desde principios de 2026. Esta evolución tiene un impacto directo sobre millones de familias hipotecadas.
- Detrás de estas cifras hay una realidad mucho más dura: familias que ya venían soportando años de inflación, aumento de suministros, encarecimiento de los alimentos y salarios estancados. Cuando las cuotas hipotecarias vuelven a subir, muchas economías domésticas simplemente no tienen margen para absorber el golpe.
- En definitiva, hablamos de la factura de un modelo injusto. Las causas de este incremento de las ejecuciones hipotecarias son estructurales y acumulativas.
- España sigue siendo uno de los países europeos con mayor peso de las hipotecas variables. Cerca del 70% de las hipotecas vivas continúan vinculadas al euríbor, dejando a millones de hogares expuestos a las fluctuaciones de los mercados financieros.
- Muchas de estas hipotecas fueron firmadas durante los años de la burbuja inmobiliaria, entre 2005 y 2008, cuando bancos y cajas concedían préstamos bajo criterios que hoy resultarían impensables. Las consecuencias de aquel modelo especulativo siguen persiguiendo a miles de familias casi veinte años después.
- Además, las ejecuciones hipotecarias que hoy aparecen en las estadísticas reflejan situaciones económicas producidas uno o incluso dos años antes. Lo que observamos ahora es el resultado de los problemas de pago que comenzaron a multiplicarse durante 2023 y 2024, cuando las cuotas hipotecarias experimentaron algunas de las mayores subidas de las últimas décadas. Todo esto combinado con elevados niveles de precariedad laboral, dificultades de acceso a la vivienda y una fuerte presión sobre las economías familiares.
- La historia parece repetirse: cuando llegan los beneficios son privados, pero cuando aparecen las consecuencias sociales de las políticas hipotecarias son las familias quienes asumen todo el coste de una crisis que no provocaron. Resulta inaceptable que mientras las entidades financieras continúan presentando beneficios multimillonarios, miles de familias vuelvan a enfrentarse al riesgo de perder su hogar. La vivienda no puede seguir tratándose como un activo financiero más. Es un derecho fundamental reconocido por la Constitución y por numerosos tratados internacionales suscritos por el Estado español.
- Aún estamos muy lejos del pico de la crisis. En 2012 se registraron 75.375 ejecuciones hipotecarias, y en 2011 fueron 64.770, frente a los aproximadamente 26.000 que estamos en camino de registrar en 2026. Es decir, el nivel actual representa menos de un tercio del máximo histórico.
- Lo que sí es preocupante es la tendencia: tras tocar fondo en 2021 con 16.000 viviendas, llevamos cinco años consecutivos de subida, y el ritmo de crecimiento (+38% en viviendas habituales en el 1T 2026) se acelera. No estamos en una crisis como la de 2008, pero sí en una escalada sostenida que, si no se frena, podría llevar las cifras a territorios más graves en 2027-2028.
- Ante esta situación, exigimos al Gobierno y al conjunto de administraciones competentes:
- La suspensión inmediata de los lanzamientos sobre viviendas habituales cuando no exista alternativa habitacional digna para la familia afectada.
- La activación urgente del fondo de vivienda social pactado con la banca para garantizar alquileres asequibles a las familias desahuciadas.
- La regulación efectiva de las cláusulas abusivas en contratos de hipoteca variable y la creación de mecanismos obligatorios de renegociación con las entidades financieras.
- La ampliación del Código de Buenas Prácticas Bancarias para proteger también a las familias cuyos ingresos ya no permiten asumir el incremento de las cuotas hipotecarias.
- La conversión automática y sin costes de hipotecas variables en fórmulas estables para hogares vulnerables.
- Una ley estatal de vivienda con capacidad real para proteger a las familias frente a los intereses especulativos y garantizar el derecho efectivo a una vivienda digna.
- La prohibición de las viviendas habitadas, incluyendo aquellas acogidas a la moratoria hipotecaria vigente hasta mayo de 2028
- Si estás en riesgo de perder tu vivienda acércate a tu PAH más cercana, contamos con decenas de asambleas repartidas por todo el Estado. Si estás teniendo dificultades para pagar tu hipoteca, has recibido comunicaciones de tu entidad financiera o te enfrentas a una ejecución hipotecaria, no esperes a que la situación empeore.
- La experiencia demuestra que actuar a tiempo es fundamental y hacerlo en colectivo es la diferencia.es por ejecuciones hipotecarias crecieron un 20,1% en tasa anual, hasta las 6.602 certificaciones.
- Las ejecuciones sobre viviendas de personas físicas aumentaron un 35,8%.
- Las iniciadas sobre viviendas habituales subieron un 38,1%
- El 44,3% de estas ejecuciones corresponde a hipotecas firmadas entre 2005 y 2008, en plena burbuja inmobiliaria, lo que revela que aún pagamos las consecuencias de aquel modelo insostenible que nunca se resolvió.
Esto confirma lo que llevamos tiempo denunciando: miles de familias vuelven a encontrarse al borde de perder su vivienda como consecuencia de un modelo hipotecario que sigue trasladando todos los riesgos a la ciudadanía mientras protege los beneficios de las entidades financieras..
Estos datos demuestran que la crisis hipotecaria nunca desapareció completamente. Simplemente permaneció latente durante años y ahora vuelve a emerger con fuerza, alimentada por el incremento de los costes financieros y la pérdida de capacidad económica de las familias.
Una tormenta anunciada
Desde la PAH advertimos reiteradamente que la escalada del euríbor iba a tener consecuencias devastadoras para cientos de miles de hogares.
Lejos de estabilizarse, el euríbor ha encadenado tres meses consecutivos de subidas y cerró mayo de 2026 en el 2,804%, su nivel más alto de los últimos veinte meses. El indicador se sitúa más de 0,7 puntos por encima del registrado hace un año y acumula una fuerte tendencia alcista desde principios de 2026. Esta evolución tiene un impacto directo sobre millones de familias hipotecadas.
Detrás de estas cifras hay una realidad mucho más dura: familias que ya venían soportando años de inflación, aumento de suministros, encarecimiento de los alimentos y salarios estancados. Cuando las cuotas hipotecarias vuelven a subir, muchas economías domésticas simplemente no tienen margen para absorber el golpe.
En definitiva, hablamos de la factura de un modelo injusto. Las causas de este incremento de las ejecuciones hipotecarias son estructurales y acumulativas.
España sigue siendo uno de los países europeos con mayor peso de las hipotecas variables. Cerca del 70% de las hipotecas vivas continúan vinculadas al euríbor, dejando a millones de hogares expuestos a las fluctuaciones de los mercados financieros.
Muchas de estas hipotecas fueron firmadas durante los años de la burbuja inmobiliaria, entre 2005 y 2008, cuando bancos y cajas concedían préstamos bajo criterios que hoy resultarían impensables. Las consecuencias de aquel modelo especulativo siguen persiguiendo a miles de familias casi veinte años después.
Además, las ejecuciones hipotecarias que hoy aparecen en las estadísticas reflejan situaciones económicas producidas uno o incluso dos años antes. Lo que observamos ahora es el resultado de los problemas de pago que comenzaron a multiplicarse durante 2023 y 2024, cuando las cuotas hipotecarias experimentaron algunas de las mayores subidas de las últimas décadas. Todo esto combinado con elevados niveles de precariedad laboral, dificultades de acceso a la vivienda y una fuerte presión sobre las economías familiares.
La historia parece repetirse: cuando llegan los beneficios son privados, pero cuando aparecen las consecuencias sociales de las políticas hipotecarias son las familias quienes asumen todo el coste de una crisis que no provocaron. Resulta inaceptable que mientras las entidades financieras continúan presentando beneficios multimillonarios, miles de familias vuelvan a enfrentarse al riesgo de perder su hogar. La vivienda no puede seguir tratándose como un activo financiero más. Es un derecho fundamental reconocido por la Constitución y por numerosos tratados internacionales suscritos por el Estado español.
Aún estamos muy lejos del pico de la crisis. En 2012 se registraron 75.375 ejecuciones hipotecarias, y en 2011 fueron 64.770, frente a los aproximadamente 26.000 que estamos en camino de registrar en 2026. Es decir, el nivel actual representa menos de un tercio del máximo histórico.
Lo que sí es preocupante es la tendencia: tras tocar fondo en 2021 con 16.000 viviendas, llevamos cinco años consecutivos de subida, y el ritmo de crecimiento (+38% en viviendas habituales en el 1T 2026) se acelera. No estamos en una crisis como la de 2008, pero sí en una escalada sostenida que, si no se frena, podría llevar las cifras a territorios más graves en 2027-2028.
Ante esta situación, exigimos al Gobierno y al conjunto de administraciones competentes:
- La suspensión inmediata de los lanzamientos sobre viviendas habituales cuando no exista alternativa habitacional digna para la familia afectada.
- La activación urgente del fondo de vivienda social pactado con la banca para garantizar alquileres asequibles a las familias desahuciadas.
- La regulación efectiva de las cláusulas abusivas en contratos de hipoteca variable y la creación de mecanismos obligatorios de renegociación con las entidades financieras.
- La ampliación del Código de Buenas Prácticas Bancarias para proteger también a las familias cuyos ingresos ya no permiten asumir el incremento de las cuotas hipotecarias.
- La conversión automática y sin costes de hipotecas variables en fórmulas estables para hogares vulnerables.
- Una ley estatal de vivienda con capacidad real para proteger a las familias frente a los intereses especulativos y garantizar el derecho efectivo a una vivienda digna.
- La prohibición de las viviendas habitadas, incluyendo aquellas acogidas a la moratoria hipotecaria vigente hasta mayo de 2028
Si estás en riesgo de perder tu vivienda acércate a tu PAH más cercana, contamos con decenas de asambleas repartidas por todo el Estado. Si estás teniendo dificultades para pagar tu hipoteca, has recibido comunicaciones de tu entidad financiera o te enfrentas a una ejecución hipotecaria, no esperes a que la situación empeore.
La experiencia demuestra que actuar a tiempo es fundamental y hacerlo en colectivo es la diferencia.
